Marino Restrepo fué secuestrado, durante su cautiverio tuvo visiones estando despierto. El Señor le mostró sus pecados desde los 3 años. También le habló con una voz de amor y compasión, él no resistía esa voz de amor, El Señor le deja de hablar, luego de lo cual siente mucho silencio y soledad, toda su vida negó que el infierno existía. El Señor le permitió ver almas condenadas en el infierno, tuvo conversión y ahora es un apóstol incansable.