jueves

MILAGRO CON NIÑO DE LEUCEMIA.

DIOS SANA A MI HIJO DE LEUCEMIA.
Silvia es una gran mujer que trabaja duró para ayudar a su esposo a sacar adelante a su familia de tres hijos, dos varones y una niña. Ella es alguien que si no trabaja un día puede afectar el sustento familiar.
Hace como unos 7 años (más o menos) diagnosticaron al hijo menor de Silvia, con leucemia en un estado terminal. No entraré en detalles pues son situaciones muy personales, por lo que me iré directamente al milagro.
Silvia se fue a su retiro espiritual sin saber que Dios la preparaba para lo que le venía y dentro de los días que estuvo en el retiro, los mensajes que Dios le daba es que Él la iba a preparar para las pruebas fuerte que le vendrían. Sin entender, pero llena del Espíritu Santo salió al mundo para recibir la mala noticia de su hijo.
Fueron momentos de mucho tormento, de confusión, de hospitales, médicos y exámenes. La fe la mantenía de pie, hasta que llego el momento crucial en que hospitalizaron al niño gravemente en el área de oncología que se encuentra en unos de los últimos pisos.
El hospital estatal para niños es un edificio de unos 13 pisos, donde muchas veces las madres duermen a los pies de las camas de sus hijos enfermos y son salones grandes con camillas en fila
Una noche, en el hospital tipo 9:00pm, Silvia decidió bajar al primer piso para comprar agua. Ella recuerda que al subir al ascensor llevando su agua en mano no había nadie dentro del ascensor, entro y comenzó a subir…ella con su mirada al piso escucho una voz de mujer que le preguntaba que le pasaba. Al levantar la mirada vio a una señora como de unos 55 años, piel trigueña. Dice que vestía de blanco y su cabello era tan blanco que le sorprendió ver un cabello así de blanco y brillante, y el olor de su perfume era tan dulce y suave que dice no haber sentido u olfateado ese mismo olor nunca más. La voz de la señora era muy pausado y le dio paz. Ésta señora llevaba la Santa Biblia en su brazo.
En lo que subían, Silvia le contó a ésta persona lo que le sucedía. La señora le dijo que la acompañaría a ver al niño.
Al acercarse a la cama, la señora vio al niño y después le dijo a Silvia que porque se preocupaba si su hijo estaba bien.
Al escuchar esto Silvia se asusto porque esa misma mañana el niño había convulsionado unas 4 veces y tenía una fiebre altísima. La señora le volvió a repetir que el niño ya estaba bien y no tenía nada; por lo que después le dice a Silvia que lo que ella debe de hacer ahora es entregarle su hijo a Dios. Silvia al escuchar esto no lo soporto en su corazón y se fue a llorar al baño.
Salió y vio a la señora parada siempre a los pies del niño y le pregunto si ya lo había entregado a Dios. Silvia le dijo que no podía hacerlo, que era su hijo y no lo quería entregar. La señora insistió que tenía que entregarlo y que no se preocupara cuanto tiempo se tardará en hacerlo, ella se quedaría a la par del niño.
Lo pensó y se fue a la capilla, ahí Silvia siguió llorando hasta que no pudo más, doblo rodillas y le entrego a su hijo a los pies de Jesús y se entregó ella misma también. No supo cuanto tiempo estuvo ahí pero al regresar a la cama de su hijo vio a la señora que seguía ahí. Silvia le conto que ya había seguido su consejo por lo que la señora le dijo que todo iba a salir bien. En lo que Silvia volvió a ver a su hijo y lloraba a su lado, se dió vuelta la señora ya no estaba ahí.
En la mañana del siguiente día Silvia aún cansada vio que llegaron los médicos para revisar el cuadro del niño pues el día anterior había estado muy grave. Silvia no entendió que pasaba pero de repente apareció otro médico y otro sucesivamente, se llevaron al niño a hacerle varios exámenes y hablaban mucho, ella no comprendía hasta a que a media tarde le comentaron que su hijo no tenía NADA, solo le tuvieron que hacer unas transfusiones de sangre y el cáncer ya no estaba en sus venas. ¡El niño estaba sano!
  1. Silvia le pregunto a la mamá que acompañaba al niño que estaba en la cama de la par si sabía quien era la señora que había estado ahí la noche anterior. Esta mamá le dijo que en la noche no había estado nadie con ellas; solo que la había visto a ella hablando sola, incoherencias.FUENTE: CAMINANDO CON JESÚS DE LA MANO

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