miércoles

MILAGRO DE LA VIRGEN DE LUJÁN

El prodigio de la danza de una imagen de la Virgen
Esta es una historia que quiere compartir con nosotros una lectora de los Foros, la Sra. Nanina Pittaluga Schneidewind de Marotta de Argentina, que cuenta como una imagen de la Virgen de Luján se encendió y realizó una danza ante los ojos suyos y los de su abuela una noche.
También publicamos algunas fotos para que vean cual fue la imagen que hizo el prodigio.
Este hecho sucedió hace varios años y nos lo relata así la protagonista
Gracias por leer lo que continúa.
Bueno esta vez me senté a escribir como tantas veces, con mucho sentimiento. Pero no es exactamente igual. Hoy es muy especial y significativo para mí. Muy fuerte. Profundo, DIVINO… Les cuento.
Tenía yo aproximadamente 8 o 9 añitos. Vivíamos mis padres, mis dos hermanas, mi abuela materna y yo en una casa enorme en el barrio de Villa Urquiza, en Buenos Aires. Allí vivieron mis abuelos maternos y sus hijos. Seguimos nosotros.
En uno de los cuartos dormíamos mi hermana mayor, mi abuela y yo. En ese orden estaban ubicadas las camas. Entre cada cama, sobre la pared, había unas repisas muy lindas de dos o tres estantes cada una, donde mami ponía muñecas, de esas que se usan y se guardan para que no se rompan y algún adornito.
En la que quedaba entre mi cama y la de mi abuela, por sobre la mesita de luz, o de noche, estaba una imagen de la Virgen del Lujan, patrona de la Argentina. Es también quien nos guía y protege en los caminos y rutas.
¿Cómo llegó a casa? Les cuento… es muy interesante.
Estaba yo en el colegio Beata Imelda, de monjas, y cursaba probablemente el 3° ó 4° grado. Estando en clase me dicen que la hermana Rosario (qué casualidad el nombre… para que lo tengan en cuenta) me estaba llamando para que la fuera a ver. Yo me asusté porque ella era un poco imponente… es decir grandota, con la voz super ronca, nada agraciada en su rostro, con gruesos y oscuros anteojos y hablaba siempre muy fuerte. A parte nos retaba todo el tiempo… ¡mal carácter digamos!.
Me encuentro frente a ella, pero guardando la mayor distancia posible. Medio paralizada le digo: ¨¿Me llamaba hermana?¨… y mirándome algo confundida me respondió: ¨¡Ah!… no en realidad yo llamé a tu hermana… a Maricé¨ (que así le decimos a mi hermana mayor, ellas eran compinches). Entonces agregó: ¨Pero bueno… no importa es lo mismo. Tomá, tu hermana se ganó esta virgencita, pero te la doy a vos, vos después se la das a ella¨… Tuve que caminar uno o dos pasos para recibirla, porque recuerden que le tenía miedito y estaba a una distancia prudente … La tomé con una mano bien estirada, le agradecí, me di la vuelta y partí raudamente hacia el aula. Miré la imagen y pensé: ¨¡¡Qué linda!! ¡¡y se ilumina!!¨…
En el recreo se la mostré a Maricé y le dije que era para ella de parte de la hermana Rosario. La miró y murmuro algo como ¨Ah, qué bien… tenela… o algo parecido¨. O sea no le dio mucha importancia. Desde ese día NO NOS SEPARAMOS NUNCA MÁS … Toda mi niñez, adolescencia, juventud, casamiento, hijos… treintena de mudanzas … siempre, siempre conmigo y mi familia. Bien, aclarado esto, ahora si retomo al relato.
Como les contaba, estaba esa repisa con nuestras muñecas, la que quedaba cerca de mi cama, en el primer estante y mas cerca de un costado que del medio, estaba ella, Mi virgencita del Luján.
Una noche, estábamos durmiendo con mi hermana mientras mi abuela conversaba en una sobremesa con mis padres, en el comedor diario. En un momento de esa aún temprana noche, me despierto no sé porque y me encuentro acostada sobre mi lado derecho, mirando hacia los pies de la cama de mi hermana, que antecedía a la de mi abuela.
Entonces veo algo que no volvería a ver… no de esa manera… una imagen triangular, verde, con bordes esfumados, diría de unos 20 cm. suspendida a centímetros de los pies de la cama de mi hermana.
Qué lindo era mirarla, yo ni pestañaba… Luego se elevó tan lentamente como jamás vi algo moverse así, pausado, suave, dulce, atrapante … Realizó una curva ascendente perfecta, con la misma suavidad y paz para descender de la misma manera y detenerse sobre los pies de la cama de mi abuela… Claro ahora era más grande, más alta, pero igual en su magnífico pero a la vez suave y tranquilizante color verde. No me pidan que diga que clase de verde. No encuentro con que compararlo. Era ¨un verde¨…
Yo, a todo esto, ya había notado que alguien estaba parado a la entrada del dormitorio, que aclaro, estaba totalmente a oscuras, tomando el borde de la puerta con una mano, de la que alcanzaba a distinguir sus dedos, porque detrás de esa persona, estaba el otro ambiente con la luz prendida y luego veía sólo el perfil de un rostro con anteojos, todo iluminado vagamente por la luz que daba desde atrás, que miraba hacia donde estaba la Virgen. Era mi abuela. Paralizada ella sin saber que yo estaba despierta, atónita, embelezada, asombrada… miraba lo mismo que yo.
Sigo. Luego la Virgen repitió el mismo arco anterior, pero esta vez para posarse a los pies de mi cama … sin tocar la madera. Allí flotando suave, tranquila, dando una paz que jamás volví a sentir, ni siquiera pensé en tener miedo, imposible, sólo disfrutaba lo que veía. Desde allí dibujó otro arco, elevándose nuevamente con una suavidad indescriptible. Subiendo con la misma dulzura, pasó junto a mí, mis ojos la seguían, disfrutando lo que Dios me estaba obsequiando…
Y entonces volvió a su lugar en la repisa, se posó allí, como diciendo ¨Misión cumplida¨ y quedó de aquél tamaño, grande e iluminada con ese espléndido color verde. Cerré los ojos y me dormí. Les cuento que mi virgencita, tiene exactamente seis centímetros y medio…
Pasaron los años. En todo ese tiempo nunca comenté ni escuché comentar nada. Ya estando en otra casa, yo terminando mi 5° año de secundaria, de novia desde hacía dos años con el que hoy es mi marido… compartíamos el almuerzo habitual con mi mamá, mi abuela y hermanas. Las chicas se retiraron y quedé yo sola con mamá y mi abuela. No me pregunten por qué justo ese día, en ese lugar y momento, comencé diciendo, sin mirar a mi abuela a quien tenía frente a mi, sino a mi mamá, quien estaba sentada a la cabecera y a mi derecha: ¨Ma, sabés lo que me pasó a mi hace mucho, cuando era chica, con la virgencita del Luján?¨… No respondió… Relaté todo como había sucedido, cuando terminé percibiendo algo miré a mi abuela… ¡¡No lo olvidaré nunca!!… Le caían lágrimas de emoción de sus ojos, de esos ojos color del tiempo, la expresión de su rostro, era contundente…
Entonces con un suspiro de voz, me preguntó: ¨¿VOS TAMBIÉN LA VISTE?…¨. Le contesté que no sólo la había visto a la Virgen sino a ella, tomando la puerta del cuarto semioculta tras ella, me puse de pié y le describí con lujo de detalles toda la escena. Mi abuela miró a mi mamá sin dejar de derramar lágrimas y le dijo: ¨¿VISTE QUE ERA CIERTO MURA?…¨(Murunga, Mura, era el sobrenombre de mamá, que en quechua significa negrita).
Estoy escribiendo esto con la imagen de la Virgencita a mi lado.
Estuve años preguntándome ¿por qué a mí?, ¿por qué me permitió verla?…¡¡¡AÑOS !!!. Y no hace mucho, me dio la respuesta…¨PARA QUE SE LO CUENTE A TODO EL MUNDO¨… tan simple como eso. Y hoy estoy aquí cumpliendo esta fascinante misión. Justo cuando están pasando cosas terribles en el mundo…
Si vos, que estás leyendo esto no crees en nada, mucho menos en mi relato, no te preocupes, Dios, Jesús y la Virgen SI CREEN EN VOS …
Rezar el rosario es lo que nos pide la Virgen siempre… ¿recuerdan el nombre de la hermana que me la entregó ¨por error¨ a mi?
Amigos, amigas… nada es porque sí en esta vida. Nada es casual. Como les digo siempre, hay que saber decodificar los códigos de la vida y entender nuestra misión en ella. No crean en mí ni en mi relato. Con que lo hayan leído es suficiente… ¿NO VIRGENCITA?
Les adjunto fotos para que la conozcan… siempre la realizan con rayos alrededor de su imagen. En mi casa y durante mucho tiempo se caía muy seguido, en cada caída perdía un rayito… Luego leí que la verdadera imagen, la que llegó del Brasil, no tenía rayos… la mía, la nuestra a partir de hoy, ya no los tiene, ¿qué cosa no?
FUENTE: FOROS DE LA VIRGEN MARIA.

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