domingo

TESTIMONIO DE UN CORONEL DE LA POLICIA






CORONEL HENRY SANABRIA

EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO PUEDE SALVAR A TU HIJO DE QUE SEA SACRIFICADO EN RITOS SATÁNICOS. http://www.facebook.com/elobservadordelaactualidad El satanismo es, sin duda, un fenómeno en ascenso. Sin embargo, advierte Vicente Jara, dominico terciario y director en Radio María España del programa Conoce las sectas, «en el satanismo no se cae de un día para otro; la entrada es lenta, muy lenta, y puede llevar años habiendo empezado en la niñez o en la juventud».

LOS QUE CAEN MÁS FÁCIL

Otro experto en el tema, el periodista italiano Carlo Climati, advierte que la curiosidad y el relativismo moral son actualmente puertas de acceso de los adolescentes al satanismo.

Explica que los más vulnerables son aquellos muchachos que se sienten «víctimas de una soledad terrible, de la incomunicación y de situaciones familiares difíciles», y creen encontrar en el esoterismo una «solución fácil e inmediata a sus problemas».

COMO SI FUERA JUEGO

A decir de Climati, a veces los que se adentran en el satanismo llegan a creer que es como una especie de juego.

Así, por ejemplo, en enero de 2000, la ciudad de Querétaro fue conmocionada cuando se supo que un grupo de cuatro jóvenes «darketos», para «celebrar» el cumpleaños número 14 de la joven Blanca Érika Zamora Puga, realizaron un ritual que incluyó estrangularla con una cadena cuando estaba en trance, y golpearla hasta matarla; finalmente, la «fiesta de cumpleaños» terminó con el mutilamiento del cuerpo en varios pedazos que fueron distribuidos por distintos lugares del centro histórico de la ciudad.

Tanto los asesinos como la víctima eran iniciados de un grupo satánico que decía actuar según lo consignado en un libro llamado La Mascarada.

LAVADO DE CEREBRO

«En los últimos años los jóvenes han sufrido una especie de lavado de cerebro que los empuja a no tener miedo del mundo del ocultismo», denuncia Carlo Climati; por eso «cada día aumenta el número de jóvenes que se declaran seducidos por el diablo y la magia negra» con la ilusión de vivir una vida sin reglas; confunden al diablo con un «ángel rebelde» y se dejan capturar «por la ilusión de una vida aparentemente libre, sin reglas», por una libertad engañosa que les lleva «a un estado de dependencia y de esclavitud»

El satanismo «destruye aquellos valores universales que están escritos en el corazón de cada ser humano» y crea «una especie de sociedad al revés, donde el bien se vuelve mal y el mal se vuelve bien».

¿Y LOS PAPÁS?

Por desgracia, con su indolencia, los padres de familia se están convirtiendo en verdaderos cómplices del problema.

En el caso de Blanca Érika Zamora, es de hacer notar que hasta varios días después de su muerte, cuando la policía ya había difundido la fotografía de la víctima para dar con su identidad, los familiares se enteraron del asunto. No se entiende cómo unos padres de familia pueden dejar pasar varios días sin preocuparse por saber qué es de su hija de 14 años.

En 1998 una secta satánica en Italia, conocida como «Bestias de Satanás», realizó el sacrifico humano de dos de sus miembros: una joven a quien consideraban la «encarnación de la Virgen María» y un muchacho de 16 años llamado Fabio. Michele Tollis, papá de éste, comentó: «Mi hijo tocaba por los bares. Al principio sólo hacía música ‘metal', pero el problema llegó cuando empezó a componer letras de tipo satánico, vestía de negro y llevaba símbolos extraños; pero a mí eso no me preocupaba. Pensé que era el típico síntoma de adolescente rebelde. Además, era buen estudiante, nada problemático. Fui demasiado ingenuo. Tendría que haber estado más atento al ambiente que frecuentaba mi hijo».

PAÍSES MÁS AFECTADOS

El satanismo es un problema universal, pero hay naciones en las que su difusión ha alcanzado niveles alarmantes.

Dice el padre Manuel Guerra, el mayor experto de la Iglesia en España sobre el tema de las sectas, que en aquel país hay más de seis mil personas que adoran a Lucifer a través de alguna secta satánica; hasta el momento en España han podido ser identificados 54 grupos diabólicos, los cuales siempre tienen mayor actividad en las grandes urbes.

Este año hasta se organizó un congreso satánico con el fin de unificar las fuerzas de todo el satanismo español. «Ya hemos iniciado los trámites para legalizar la Iglesia de Satán en España como asociación cultural», ha explicado José M. C., actual presidente de la Iglesia de Satán en España.

Pero el problema es bastante más grave entre los italianos. «Hay numerosas sectas satánicas en Italia; por ejemplo, en Turín, donde el arzobispo ha tenido que nombrar a cuatro nuevos exorcistas porque hay unas cuarenta mil personas involucradas en sectas satánicas», explica el profesor Tonino Cantelmi, psiquiatra y presidente de la Asociación de Psicólogos y Psiquiatras Católicos.

Según una encuesta, uno de cada diez adolescentes italianos corre el riesgo de caer en manos de una secta satánica. Muchos de los jóvenes entrevistados han declarado que si Satán les diera poder y dinero no tendrían problema ninguno en aliarse con él.

Estados Unidos no sólo cuenta con la mayor cantidad de satanistas en el mundo, sino también con la mayor oferta de religiones satánicas -al menos hay 231 tipos diferentes de sectas satánicas-, siendo cuna de muchas de ellas, por ejemplo, de la famosa Iglesia de Satán, la cual tiene reconocimiento legal en el país.

En los últimos años en Bolivia también se han venido registrando crímenes satánicos. La policía ha tenido que hacer frente a diversos casos que van desde raptos y laceraciones perpetrados por jóvenes satanistas contra sus víctimas, hasta sacrificios de animales y personas, incluso de mujeres embarazadas.

En la ciudad boliviana de Oruro, por ejemplo, tres jóvenes de 19 años asesinaron con un cuchillo de cocina a un joven de 26 años en un ritual cuya finalidad era un pacto diabólico para obtener dinero y comprar instrumentos musicales para su banda de rock.

Al respecto, Miguel Manzanera, representante del Departamento de Bioética del arzobispado de Cochabamba, ha advertido que «los sacrificios se convierten en una práctica común de estos grupos; ofrecen al diablo no sólo animales, joyas u objetos personales sino la vida de personas. Provocar el sufrimiento es uno de los fines de los que intervienen en los ritos».

EN EL NARCOTRÁFICO

En Colombia también ha crecido mucho el satanismo, muchas veces ligado a los grupos de narcotraficantes. En sus ritos diabólicos usualmente se sacrifica una víctima; se ha extendido la creencia de que el diablo, a cambio de las víctimas inmoladas en su honor, garantiza que la droga no sea incautada por las autoridades.

En sus comienzos, el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria acostumbraba profanar las tumbas para obtener «ayuda del más allá» y asegurar el éxito de sus negocios; y se convirtió en el más temible y poderoso narcotraficante en Colombia. Por su parte, José Rodrigo González Gacha, alias «El Mexicano», cuando iba a enviar droga al exterior, ordenaba al encargado de la operación el sacrificio de una persona cuya edad debía coincidir con el monto total de toneladas de cocaína embarcada; así, si enviaba dos toneladas de droga, la persona sacrificada debía tener dos años de edad.
D. R. G. B. MAS INFORMACIÓN COMPLETA Y REPORTAJE ESPECIAL EN http://www.elobservadorenlinea.com/content/view/3956/1/
EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO PUEDE SALVAR A TU HIJO DE QUE SEA SACRIFICADO EN RITOS SATÁNICOS. http://www.facebook.com/elobservadordelaactualidad El satanismo es,
 sin duda, un fenómeno en ascenso. Sin embargo, advierte Vicente Jara, dominico terciario y director en Radio María España del programa Conoce las sectas, «en el satanismo no se cae de un día para otro; la entrada es lenta, muy lenta, y puede llevar años habiendo empezado en la niñez o en la juventud».

LOS QUE CAEN MÁS FÁCIL

Otro experto en el tema, el periodista italiano Carlo Climati, advierte que la curiosidad y el relativismo moral son actualmente puertas de acceso de los adolescentes al satanismo.

Explica que los más vulnerables son aquellos muchachos que se sienten «víctimas de una soledad terrible, de la incomunicación y de situaciones familiares difíciles», y creen encontrar en el esoterismo una «solución fácil e inmediata a sus problemas».

COMO SI FUERA JUEGO

A decir de Climati, a veces los que se adentran en el satanismo llegan a creer que es como una especie de juego.

Así, por ejemplo, en enero de 2000, la ciudad de Querétaro fue conmocionada cuando se supo que un grupo de cuatro jóvenes «darketos», para «celebrar» el cumpleaños número 14 de la joven Blanca Érika Zamora Puga, realizaron un ritual que incluyó estrangularla con una cadena cuando estaba en trance, y golpearla hasta matarla; finalmente, la «fiesta de cumpleaños» terminó con el mutilamiento del cuerpo en varios pedazos que fueron distribuidos por distintos lugares del centro histórico de la ciudad.

Tanto los asesinos como la víctima eran iniciados de un grupo satánico que decía actuar según lo consignado en un libro llamado La Mascarada.

LAVADO DE CEREBRO

«En los últimos años los jóvenes han sufrido una especie de lavado de cerebro que los empuja a no tener miedo del mundo del ocultismo», denuncia Carlo Climati; por eso «cada día aumenta el número de jóvenes que se declaran seducidos por el diablo y la magia negra» con la ilusión de vivir una vida sin reglas; confunden al diablo con un «ángel rebelde» y se dejan capturar «por la ilusión de una vida aparentemente libre, sin reglas», por una libertad engañosa que les lleva «a un estado de dependencia y de esclavitud»

El satanismo «destruye aquellos valores universales que están escritos en el corazón de cada ser humano» y crea «una especie de sociedad al revés, donde el bien se vuelve mal y el mal se vuelve bien».

¿Y LOS PAPÁS?

Por desgracia, con su indolencia, los padres de familia se están convirtiendo en verdaderos cómplices del problema.

En el caso de Blanca Érika Zamora, es de hacer notar que hasta varios días después de su muerte, cuando la policía ya había difundido la fotografía de la víctima para dar con su identidad, los familiares se enteraron del asunto. No se entiende cómo unos padres de familia pueden dejar pasar varios días sin preocuparse por saber qué es de su hija de 14 años.

En 1998 una secta satánica en Italia, conocida como «Bestias de Satanás», realizó el sacrifico humano de dos de sus miembros: una joven a quien consideraban la «encarnación de la Virgen María» y un muchacho de 16 años llamado Fabio. Michele Tollis, papá de éste, comentó: «Mi hijo tocaba por los bares. Al principio sólo hacía música ‘metal', pero el problema llegó cuando empezó a componer letras de tipo satánico, vestía de negro y llevaba símbolos extraños; pero a mí eso no me preocupaba. Pensé que era el típico síntoma de adolescente rebelde. Además, era buen estudiante, nada problemático. Fui demasiado ingenuo. Tendría que haber estado más atento al ambiente que frecuentaba mi hijo».

PAÍSES MÁS AFECTADOS

El satanismo es un problema universal, pero hay naciones en las que su difusión ha alcanzado niveles alarmantes.

Dice el padre Manuel Guerra, el mayor experto de la Iglesia en España sobre el tema de las sectas, que en aquel país hay más de seis mil personas que adoran a Lucifer a través de alguna secta satánica; hasta el momento en España han podido ser identificados 54 grupos diabólicos, los cuales siempre tienen mayor actividad en las grandes urbes.

Este año hasta se organizó un congreso satánico con el fin de unificar las fuerzas de todo el satanismo español. «Ya hemos iniciado los trámites para legalizar la Iglesia de Satán en España como asociación cultural», ha explicado José M. C., actual presidente de la Iglesia de Satán en España.

Pero el problema es bastante más grave entre los italianos. «Hay numerosas sectas satánicas en Italia; por ejemplo, en Turín, donde el arzobispo ha tenido que nombrar a cuatro nuevos exorcistas porque hay unas cuarenta mil personas involucradas en sectas satánicas», explica el profesor Tonino Cantelmi, psiquiatra y presidente de la Asociación de Psicólogos y Psiquiatras Católicos.

Según una encuesta, uno de cada diez adolescentes italianos corre el riesgo de caer en manos de una secta satánica. Muchos de los jóvenes entrevistados han declarado que si Satán les diera poder y dinero no tendrían problema ninguno en aliarse con él.

Estados Unidos no sólo cuenta con la mayor cantidad de satanistas en el mundo, sino también con la mayor oferta de religiones satánicas -al menos hay 231 tipos diferentes de sectas satánicas-, siendo cuna de muchas de ellas, por ejemplo, de la famosa Iglesia de Satán, la cual tiene reconocimiento legal en el país.

En los últimos años en Bolivia también se han venido registrando crímenes satánicos. La policía ha tenido que hacer frente a diversos casos que van desde raptos y laceraciones perpetrados por jóvenes satanistas contra sus víctimas, hasta sacrificios de animales y personas, incluso de mujeres embarazadas.

En la ciudad boliviana de Oruro, por ejemplo, tres jóvenes de 19 años asesinaron con un cuchillo de cocina a un joven de 26 años en un ritual cuya finalidad era un pacto diabólico para obtener dinero y comprar instrumentos musicales para su banda de rock.

Al respecto, Miguel Manzanera, representante del Departamento de Bioética del arzobispado de Cochabamba, ha advertido que «los sacrificios se convierten en una práctica común de estos grupos; ofrecen al diablo no sólo animales, joyas u objetos personales sino la vida de personas. Provocar el sufrimiento es uno de los fines de los que intervienen en los ritos».

EN EL NARCOTRÁFICO

En Colombia también ha crecido mucho el satanismo, muchas veces ligado a los grupos de narcotraficantes. En sus ritos diabólicos usualmente se sacrifica una víctima; se ha extendido la creencia de que el diablo, a cambio de las víctimas inmoladas en su honor, garantiza que la droga no sea incautada por las autoridades.

En sus comienzos, el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria acostumbraba profanar las tumbas para obtener «ayuda del más allá» y asegurar el éxito de sus negocios; y se convirtió en el más temible y poderoso narcotraficante en Colombia. Por su parte, José Rodrigo González Gacha, alias «El Mexicano», cuando iba a enviar droga al exterior, ordenaba al encargado de la operación el sacrificio de una persona cuya edad debía coincidir con el monto total de toneladas de cocaína embarcada; así, si enviaba dos toneladas de droga, la persona sacrificada debía tener dos años de edad.

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