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LA TABLA OUIJA.Y SUS PELIGROS



La ouija y sus peligros I Imprimir
Escrito por Autores varios   
Domingo 21 de Octubre 2012
TEMA DE LA SEMANA - LA OUIJA Y SUS PELIGROS
Image De la búsqueda de diversión al peligro - «Juguetes» que no lo son - Una práctica contra el primer mandamiento - Atrapados por la ouija
De la búsqueda de diversión al peligro
Lo que vivió una atea con la ouija. Tras la mala experiencia, Jennifer Fulwiler comenzó a Creer en Dios y se hizo católica

Jennifer Fulwiler hoy es una conversa al catolicismo que da testimonio de los peligros del contacto con el juego de la ouija (güija según la Academia) y cualquier otra herramienta de invocación a los espíritus.
«Justo antes del año nuevo, mi mejor amiga y yo trajimos su viejo tablero de ouija.Ella me explicó una serie de normas que se suponía debía seguir antes de poner las manos en la tablita, ya que ‘podía haber algo real aquí'. Pero yo me enorgullecía de ser una pura atea materialista, ¡ninguna advertencia sobre espíritus malévolos podía asustarme!
«Confiaba en que esto aseguraría mi lugar como la persona más racional de 16 años de edad en el universo. Así, demostraría mi no superstición haciendo una gran broma sobre todo el asunto. Para gran preocupación de mi amiga, me burlaba de los supuestos espíritus.
«Unas semanas más tarde decidimos jugar con la tablilla de nuevo, así que mi amiga la trajo a mi casa. Entonces una noche, alrededor de las tres de la mañana, me desperté al escuchar un sonido de pelea violenta a la derecha de mi cama. Me imaginé que era el gato ‘luchando' con uno de mis animales de peluche. Encendí mi lámpara para calmarlo, pero mi gato estaba profundamente dormido a los pies de mi cama. Y bajo una pila de almohadas encontré la ouija.
El resto de ese año fue horrible: estuve involucrada en varios accidentes de auto y viví otras cosas malas, pero lo peor de todo era que estaba sumida en un extraño tipo de depresión. Yo había experimentado episodios de depresión antes, pero ésta era diferente, con algo más oscuro. Era un constante sentido de la fatalidad, un miedo que me infectaba a un nivel molecular (aunque no sabía a qué le tenía miedo). Y también me vino como una racha de odio virulento, que me hacía llegar a la mente las más extrañas respuestas (aunque no siempre las hablaba) ante las provocaciones más insignificantes.
«No era como si yo experimentara una versión infeliz de mí, sino que era como si yo misma hubiera sido atada y encerrada en un sótano en algún lugar, y mi cuerpo fuera una casa abandonada.
«Durante años me obstiné en la idea de que no había nada en el tablero de la ouija. Aun cuando por primera vez comencé a creer en Dios, yo todavía pensaba que no podía haber nada peligroso en jugar con un juguete de cartón comprado por la mamá de mi amiga.
«Empecé a leer la Biblia, y vi cómo a menudo incluso el Nuevo Testamento habla acerca de los malos espíritus y sus poderes. Aprendí más sobre la realidad de las fuerzas sobrenaturales buenas y malas, y la importancia de saber distinguir una de la otra. Y cuando me acordé de mi experiencia con la ouija, vi que a pesar de que la ‘herramienta' que había utilizado podía haber llegado en forma de un juego de mesa de 20 dólares, yo había participado en un evento cuyo objetivo era convocar a los espíritus para nuestra diversión. Y me di cuenta de que tenía todos los signos de un grave ataque espiritual.
«Creo que la razón por la que las incursiones en el ocultismo han tenido un atractivo cada vez mayor en las últimas décadas es simplemente porque la gente se aburre, y anhela distracciones interesantes. En cambio, el Espíritu Santo habla con una voz apacible, pequeña. Dios no suele hacer muchas cosas espectaculares. Usted probablemente pueda recoger historias más emocionantes mientras incursiona en lo oculto que las que podría experimentar mientras está llevando su cruz detrás de Cristo. Es que el mal tiene más glamour que una vida fiel a Dios».


«La gente está abandonando a Dios y entregándose al ocultismo, que es tan terrible para el alma, como el mismo Infierno.
«Las sesiones de espiritismo, en las que se evoca a los muertos para conseguir respuestas, están muy difundidas. Ahora se enseña a efectuar sesiones de espiritismo a través de computadoras, teléfonos celulares... Ya ni siquiera se necesita un ‘médium', cada quien puede hacerlo por sí mismo.
«De acuerdo con encuestas, el 37 % de los estudiantes han hecho, por lo menos una vez, el juego de la ouija, una verdadera sesión de espiritismo donde en verdad se invoca a los demonios y no a los difuntos como se cree, y quienes lo juegan sentirán la presencia real y maligna de estos espíritus del Infierno, ya que se los está llamando.
«Muchas personas terminan mal, trastornadas físicamente y psicológicamente. No pueden dormir, sienten la presencia de seres malignos que les rodean y le persiguen. De día y de noche se sienten angustiadas. Y es debido a la invocación de los espíritus.
«No existe diferencia entre magia blanca y magia negra. Cuando la magia funciona, siempre es obra del demonio. Todas las formas de ocultismo son puertas abiertas para el demonio y sus ángeles caídos».
P. Gabrielle Amorth, exorcista de la diócesis de Roma

«Juguetes» que no lo son
Aunque ya no es tan común verlas en los anaqueles de las tiendas, los tableros de la ouija se han comercializado en México por décadas como si se tratara de simples juegos como el ajedrez, las damas chinas o el dominó; y, de hecho, los mismos fabricantes de los verdaderos y tradicionales juegos de mesa también suelen manufacturar los tableros ouija para la práctica de espiritismo.
Hoy en el mundo hay de todo: ouijas de colección, ouijas que son un verdadero homenaje a la mariguana, guitarras eléctricas con ouija incluida, ouijas de valor artesanal, etc. Así se promocionaba en febrero de 2010 la venta de unas ouijas en el «Mercado Juárez» de Monterrey, Nuevo León, a través de un anuncio en internet: «¡Ouijas únicas, $380 pesos! Talladas en madera, elaboradas 100% a mano y ritualizadas libres de energías negativas, listas para ser utilizadas como portal de comunicación con el mas allá».
Pero lo más terrible es el descarado intento de introducir a los infantes en el mundo del satanismo y el ocultismo, pues ya se fabrican tableros ouija con las letras y números en alegres colores para que los niños en edad preescolar les tomen gusto; y la empresa Hasbro vende desde hace varios años en algunos países un lindo tablero ouija de color rosa para las niñas.
D.R.G.B.

Una práctica contra el primer mandamiento
«Cuida que la ouija no entre en tu hogar. No te dejes influenciar por los que dicen que es sólo un juego inofensivo: es un pecado contra el Primer Mandamiento. Si recuerdas haber invocado a algún espíritu a través de la ouija o de otra manera, arrepiéntete, confiésate y entrégale tu vida a Cristo, comprometiéndote a nunca más recurrir al ocultismo».
Este llamado lo hace el padre Jordi Rivero, fundador de la página www.corazones.org de la congregación de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María, y unos de los sacerdotes católicos de habla española más activos en internet. El padre Jordi ha escrito varios artículos acerca de la ouija y de su incompatibilidad con la fe cristiana. Resumimos algunas de las ideas principales: .
- El «juego» de la ouija consiste en poner las manos sobre una pequeña plataforma que se desplaza sobre un tablero con números y letras, movida por alguna fuerza. La «diversión» está en la curiosidad de comunicarse con algún espíritu que supuestamente revela secretos.
- Mucha gente se ve atraída por el deseo de contactar con un ser querido ya muerto, otros sólo por curiosidad y otros para pasar el rato. Hay quien la utiliza para contactar con «extraterrestres» o con supuestos «ángeles».
ORÍGENES DE LA OUIJA
- Ya Pitágoras (540 a.C.) usaba «una tabla mística que se movía con ruedas» hacia signos que él y uno de sus estudiantes interpretaban a la audiencia como revelaciones del mundo invisible.
- En la China, antes del nacimiento de Confucio, se usaba algo similar con la pretensión de comunicarse con los espíritus de los muertos.
- La ouija, tal como hoy se conoce, fue diseñada en 1853, en Francia, por M. Planchette. En Estados Unidos, Elija J. Nond le hizo variaciones, y William Fuld la patentó. Finalmente, en 1966, «Parker Brothers» compró los derechos sobre la ouija.
CÓMO FUNCIONA
- «Parker Brothers» y otros fabricantes intentan enterrar la relación de la ouija con el ocultismo, por eso dicen que los jugadores buscan su «yo» subconsciente para obtener respuestas.
- La verdad es que, cuando el hombre se abre a buscar respuestas más allá de lo que se puede llegar por el uso de la razón, entra en el campo de lo sobrenatural, en el que sólo hay dos caminos: Dios y el demonio.
- La Iglesia aconseja no dar una explicación sobrenatural a lo que pueda ser explicado en el orden natural. Pero en ocasiones la ciencia no tiene explicación para la ouija.
- Numerosos testimonios indican que la ouija, cuando «funciona», suele dar consejos contrarios a la moral, y luego, progresivamente, desemboca en amenazas, violencia, suicidio, desesperación o presunción. Los resultados pueden ser obsesiones, ansiedad, ataques de pánico y otros desórdenes.
- Aunque se use la ouija por curiosidad, se está abriendo camino para el demonio y no es de extrañar que la persona quede espiritualmente afectada.
DIOS ADVIERTE
- Las Sagradas Escrituras nos exhortan: «Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar» (I Pe 5,8). Esta advertencia es necesaria porque el demonio realmente existe y realmente tiene acceso a nosotros por diversos medios, y es más fácil cuando practicamos lo que está claramente prohibido por Dios.
- Nadie que conozca y ame a Dios busca dirección por medio de la ouija. Dios se revela no por medio de juegos sino a través de su Hijo, Jesucristo, y Él confió su revelación a su Iglesia. Quien desea buscar la verdad debe acudir a las Escrituras y a las enseñanzas de la Iglesia.
- El Primer Mandamiento prohíbe apelar a otro espíritu fuera de Dios. El rey Saúl recurrió a una mujer de Endor para conjurar el espíritu del difunto profeta Samuel y fue castigado por Dios (cfr. I Sam 28, 8-17). Se trata del pecado de adivinación: querer «desvelar» el porvenir recurriendo a espíritus (que en realidad son demonios).
- No es lo mismo orar a los santos que invocar espíritus: 1) En la oración jamás se invoca a los santos por medio de oráculos o adivinación, sino que nos limitamos a pedirles que recen por nosotros y que nos ayuden en nuestro peregrinar hacia el Cielo. 2) Jamás buscamos en los santos otro camino u otro conocimiento sino el Evangelio ya proclamado por Jesucristo.

Atrapados por la ouija
Para conocer de qué tamaño es ya el problema de la ouija basta con recurrir al sitio católico www.corazones.org, donde se lee una gran cantidad de consultas, especialmente de adolescentes. Aquí extractamos tanto algunos de esos correos como las respuestas dadas por el padre Jordi Rivero:
- Tengo 15 años y una gran curiosidad por jugar al juego de la copa (ouija); pero tengo mucho miedo de que el espíritu se quede en mi casa.
- Hay cosas que no hay que probar para saber que son muy dañinas. ¿Se te ocurre tirarte de un edificio por curiosidad? Claro que no. La razón de tu curiosidad por la ouija es que te has alejado de Jesucristo. Tienes un vacío en tu alma que sólo Él puede llenar .
- Unos amigos quieren jugar a la ouija. Por mucho que les diga yo, no lo podré evitar. ¿Y si hago un tablero falso para que no pase nada?
- No es el tipo de tablero sino la intención de adivinación lo hace que la ouija sea pecado.
- He intentado una millonada de veces a la ouija, pero cuando yo estoy nunca se ha movido, ¿será porque Dios me está protegiendo?
- Dios te ama y te ha protegido; pero si insistes en abandonarlo, no te va a retener contra tu voluntad.
- Tengo 17 años. Intentamos muchas veces jugar pero no logramos que se moviera la copa.
- Muchas veces no ocurre nada porque el demonio no es todopoderoso y no siempre puede actuar.
-Jugamos con la ouija, pero no sabemos si fue válido porque lo hicimos en una caja de cartón.
- Nada es válido cuando es contrario al amor de Dios. Por ejemplo, si alguien te insulta, no importa si lo hace por escrito o a viva voz. El mal es mal, no importa como venga envuelto.
- ¿Si Dios no quiere que juguemos con espíritus, por qué no nos da Él mismo las respuestas?
- Dios ya nos las dio: nos reveló todo lo necesario para conocerle y salvarnos.
- No soy católico. En realidad me gusta más conversar con el Diablo que con Dios. Creo que existe Dios, pero no lo adoro. He jugado a la copa, y en unos días voy a pactar con el Diablo porque lo que le pida él me lo va a dar.
- Muchos esperan del demonio regalos. No comprenden que al recurrir a él caen bajo su dominio en calidad de esclavos.
- Mis amigos y yo tenemos demasiadas ganas de jugar. Yo creo en Dios y siempre rezo, voy a Misa, y sé que después de que juegue me debo ir a confesar; pero quiero jugar solamente una vez, aunque tengo miedo de que la ouija me haga algo.
- Si amas a alguien no le querrás insultar «sólo una vez». Fíjate que en ningún momento has pensado en el amor de Dios, sólo en tu propio miedo. Descubre tu egoísmo y renuncia al mal. En cuanto a esas confesiones premeditadas antes del pecado, recuerda que la confesión no es válida si no hay arrepentimiento y dolor del pecado. No sabes si tendrás arrepentimiento después de pecar si ahora mismo no lo hay.
- Tengo 16 años y juego a la ouija desde mis 8. Sólo ha contactado conmigo el «Demonio José». Tras varios años de amistad con él, me ha dicho que quiere convertirme en mensajero del diablo, prometiéndome muchas cosas hermosas. Creo que es mejor estar del lado del diablo que entrometerse en su camino.
- El demonio ha logrado envenenar tu alma y hacerte creer que es mejor estar de su parte; habiendo logrado eso no tiene necesidad de más.
- Tenemos 17 años. Estudiamos en un colegio católico y nunca nos han dicho que la ouija sea mala. Siempre nos dicen los espíritus con los que jugamos que son buenos y nos hablan muy bien sobre Dios. Nunca nos sucedió nada malo.
- Ustedes dicen que nada malo les ha ocurrido con la ouija. Les digo que sí: cada vez que juegan se van apartando de Dios. La ouija parece decirles cosas bonitas: es la estrategia del demonio, pues sabe que hablando «bonito» es la mejor manera de engañarles. El diablo se presta aun a rezar si con eso puede engañar.
- Deseo probar la ouija, no le tengo miedo a Satanás. No creo mucho en Dios, y no me conteste que rezará por mi alma porque, para ser verdad, tampoco creo en el Cielo. Si no me contesta me veré obligado a satisfacer mi curiosidad.
- Me da mucha pena tu actitud de desprecio a Dios. Si tuvieras mas interés en conocerlo, lo encontrarías y serías feliz. Tratas de amenazarme diciendo: «si no me contesta me veré obligado a satisfacer mi curiosidad». Eres libre y nadie te obliga. Tus decisiones tendrán consecuencias. Si haces el mal me dará pena, pero eres tú mismo quien te haces daño. Yo también soy libre y, por eso, aunque no lo aprecies, rezaré por ti para que abras tu corazón al amor de Dios.
- Tengo muchos amigos y amigas que juegan a la ouija y me invitan, pero aún no estoy convencido. Nos vamos a reunir en Halloween en un cementerio; están tan alucinados que quieren empezar a las 12:00 de la noche, y con velas negras. Deme cinco razones para no jugar.
- Parece que aún no entiendes. La vida en la tierra es muy corta y después será la vida eterna. Ahora te estas jugando la eternidad. Ahora me pides cinco razones para no jugar, pero sólo te daré una razón: la ouija no es de Dios, jugarla es andar por caminos de perdición y exponerte a perder tu alma. Allá tú. Si no tienes seriedad en lo que debe ser serio no habrá manera de que te pueda convencer.

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