jueves

SANACIÓN DE CANCER


Testimonio de una Sanación de Cáncer



He sanado completamente. Recurrí a Dios en todas sus expresiones: Misas de enfermos, Unción, imposición de manos, etc., etc. Lo mío era cáncer de mama y, para gloria de Dios, estoy sana y salva.

No estoy muy de acuerdo en que el cáncer es por alguna pena, pues siento yo que la humanidad estuviera invadida de este penoso mal. He tenido oportunidad de conocer gente muy cercana a Dios, muy buena, con excelente situación moral y económica y han padecido este mal. No dudo que existen circunstancias que lo provoquen; pero, en definitiva, pienso que no hay una causa concreta.

Quisiera, si se me permite por este medio, recomendar los libros de Sheila Fabricant Linn, Dennis Linn y Matt Linn, jesuitas y entregados por completo tanto psicológica como espiritualmente a la sanación interior, por todo tipo de situaciones: la pérdida de un ser querido, una infancia infeliz, una adicción, un abuso emocional, etc. Cualquier libro de estos autores es una bendición del Señor. En lo personal me han ayudado increíblemente, pues he tenido grandes penas y tragos muy muy amargos y , aparte de la oración, he encontrado en ellos un gran alivio y una gran ayuda.

Yo siento que el dolor espiritual o moral, no físico, se sana a través del tiempo. No se puede sanar así como así. Perdonar sí, pero es como quien rompe una taza valiosísima, y la quiere recuperar: ¡es imposible!. La pegará, va a tener el mismo uso, la misma forma y todo, pero la huella de que fue restaurada está ahí. Quizá con el nuevo uso, las lavadas y las talladas, se vayan borrando las huellas. Así es la sanación interior. Yo puedo perdonar, aceptar a quien me dañó, incluso seguir aceptando sus errores, pero el dolor causado se irá sólo con el tiempo desapareciendo.

No dudo de que Dios haga el milagro y se sanen milagrosamente las heridas o las penas, pero en su gran mayoría hay que vivir el proceso del dolor para ir sanando. Bueno, usted me dirá si estoy mal o qué podemos hacer cuando existen tan grandes decepciones de quien amamos o ciframos nuestras esperanzas y resultan ser completamente dañinas. Es como cuando un gran edificio se derrumba. Para levantarlo es necesario tener desde el suelo firme y comenzar desde abajo. Es así con una gran pena, es preciso comenzar para ir sanando. Por supuesto, todo con la gran ayuda de nuestro Padre Dios.

Tiene razón, las heridas hay que sanarlas a través de un proceso que incluye reconocerlas, descubrir el daño que han hecho, cuáles son las necesidades que han quedado insatisfechas, así como los derechos y los límites que han sido pisoteados, para entonces aprender a poner límites y a defender nuestros derechos. Hay que reconocer también los propios sentimientos y darles validez: enojo, tristeza, frustración, decepción, impotencia, rabia, confusión, presión, etc. También hay que reencuadrar las propias culpas: cuáles son reales, cuáles no, para descubrir los cambios que tenemos qué hacer en nosotros mismos y pedir perdón cuando sea necesario.

 Es importante abandonar el papel de víctima y convertirnos en parte activa del proceso de sanación. Finalmente llegamos al punto en que podemos aceptar serenamente los hechos agradeciendo el aprendizaje que obtuvimos. Todo esto, como dice, con la ayuda y la compañía de Dios. Respecto a los problemas emocionales en relación al cáncer, ciertamente no se puede decir que son causa directa. 

Las investigaciones en torno a este mal van en muchos sentidos: genética, inmunidad, alimentación, agentes externos (tabaco, sustancias químicas en los alimentos), virus... y en cuanto a lo emocional: resentimientos, desintegración del núcleo familiar, depresión... Seguramente se trata de una suma de factores. Por lo pronto, en cuanto a lo emocional, sabemos, por ejemplo, que la depresión baja el sistema inmune del organismo. De ahí a que surjan enfermedades y qué tipo de enfermedades, va a depender de qué persona se trate, de su estado de salud, su alimentación, su ambiente... Somos una unidad, y todo lo que ocurra en el cuerpo afecta la mente y todo lo que ocurre en la mente afecta al cuerpo. (

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