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EXORCISTA NOS HABLA SOBRE FANTASMAS.


TEMA DE LA SEMANA - DE FANTASMAS Y OTROS ESPANTOS

ImageEs interesante y harto curioso el capítulo IV del libro del presbítero, demonólogo y exorcista español José Antonio Fortea titulado la Summa Daemoniaca. Se habla de los espíritus perdidos, que no son ni demonios ni almas condenadas.
Por Juan C. Sánchez-Ventura
Es interesante y harto curioso el capítulo IV del libro del presbítero, demonólogo y exorcista español José Antonio Fortea titulado la Summa Daemoniaca. Se habla de los espíritus perdidos, que no son ni demonios ni almas condenadas —al menos no condenadas aún—, y que buscan, en medio de una gran tristeza y angustia, la luz, la paz, la felicidad. Almas perdidas que rezan, cantan y alaban a Dios voluntariamente, sin necesidad de conjuros por parte del exorcista. Almas que vagan de lado a lado, fantasmas en pena destinados —al menos algunos— a estar así hasta el fin del mundo.
El padre Fortea afirma: «Todo lo contenido en este capítulo es una mera opinión teológica que de ningún modo se puede enseñar como doctrina de la Iglesia (...). Se trata de una serie de tesis que según algunos teólogos explicarían mejor algunos hechos que aparecen en los exorcismos».
En el libro se proponen cuatro posibles interpretaciones ante hechos con los que se han encontrado él y otros sacerdotes en los exorcismos.
1. EL DEMONIO MIENTE
La primera es la más sencilla y posiblemente la única que algunos teólogos estrictos tolerarían sin problemas. Sería la de afirmar que el demonio miente y que, por tanto, se hace pasar por quien quiere y que todo eso de las almas perdidas que aún buscan la luz es falso y cuentos del demonio para engañar.
2. ALMA CONDENADA
La segunda es afirmar que se trata de un alma humana condenada que no sabe que está condenada ya definitivamente, y que nunca encontrará la luz.
Es una explicación poco probable y de pocos visos de autenticidad. Si el alma o el espíritu de un difunto vaga de lado a lado, haciéndose notar al exterior con ruidos, apariciones fantasmales y otros fenómenos de orden preternatural, es porque algo busca y espera de los vivos.
3. UN ALMA DEL PURGATORIO
La tercera es afirmar que se trata de un alma en el Purgatorio. San Juan de la Cruz, doctor de la Iglesia, afirma en su Subida al monte Carmelo que hay almas del Purgatorio que no saben que están en el Purgatorio.
Sobre esto santo Tomás de Aquino dice en el Comentario al libro de las Sentencias (IV, distinción 21, artículo 1 B/Corpus), que también puede encontrarse en el apéndice de la Summa Theologica (apéndice 1, art. 2), lo siguiente: «Lo más concorde con los dichos de los santos y la revelación privada hecha a muchos es que el lugar del Purgatorio es doble. Uno según la ley común (unum secundum legem comunem). Y el otro es el lugar del Purgatorio según la dispensación (alias est locus secundum dispensationem) y así se lee de algunos que fueron castigados en diversos lugares (diversis locis): bien para enseñanza de los vivos al dar a conocer la pena de esas almas o bien para ayuda de los muertos».
4. ESPÍRITUS PERDIDOS
La cuarta es afirmar que, efectivamente, hay almas que son verdaderamente espíritus perdidos. Almas que pueden buscar la luz hasta el Juicio Final y que se podrían beneficiar de nuestras oraciones.
Contra la enseñanza de que pueden existir espíritus perdidos se podría alegar el texto de Benedicto XII en la Constitución Benedictus Deus (29 de enero de 1330) cuando enseña que ,«según la común ordenación de Dios, las almas de los que salen del mundo con pecado mortal actual, inmediatamente después de su muerte bajan al Infierno...». Se podría alegar ese texto si no fuera porque antecede esa afirmación con estas palabras: «según la común ordenación de Dios». Es decir, el mismo Pontífice no quiere aseverar tajantemente que no haya ninguna posibilidad más en las manos de Dios».
TESTIMONIO LITÚRGICO
El antiguo ritual de exorcismos, el Ritual Romano, cuya fórmula fue la usada en la Iglesia desde la Edad Media hasta 1998, en la primera de las fórmulas exorcísticas dice: «Te exorcizo, espíritu inmundísimo. En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, toda incursión del Adversario, todo fantasma, toda legión....». Y se repite en la tercera conjuración.
Esto quiere decir que aquellos sacerdotes de la Edad Media habían llegado a la misma conclusión que el padre Fortea. El texto distingue entre espíritus inmundos y fantasmas. Ahora bien, los fantasmas siempre han sido considerados seres humanos que vagan en pena. Considerar que ese texto está errado supondría que la Iglesia ha errado in orando desde la Edad Media hasta el siglo XX y no en el texto accidental sino en los textos de su ritual exorcístico.
EL HECHO REAL
Exponemos aquí lo que dice el Padre Fortea en sus libros Summa Daemoniaca y Exorcistica:
1º Los espíritus perdidos hablan con un tipo de voz distinto al de los demonios. No suelen manifestar ni la agresividad, ni la ira de los ángeles caídos. Lo que suelen manifestar es tristeza, melancolía.
2º Si un espíritu perdido al principio muestra ira, es la ira de un ser humano que se sintió abandonado de Dios, pero conforme avanza la sesión de oración o de exorcismo va comprendiendo que quizá la culpa de todo la tuvo él y no Dios o aquellas personas con las que vivió.
3º Y esto es lo importante, lo característico y específico de los espíritus perdidos: pueden rezar. Quizá al principio no lo hagan; pero finalmente, sí. Y cuando rezan lo hacen sin odio. Un demonio sólo repite una alabanza a Dios obligado por el poder de Cristo tras muchísimas oraciones del sacerdote y por una orden de éste en el nombre de Cristo. Pero los demonios siempre repiten una oración con odio.
4º El espíritu perdido puede pedir perdón del mal cometido. El demonio no lo hará, ni en broma.
5º Un demonio puede hacerse pasar por cualquiera (ángel, difunto o santo), pero si el exorcista insiste con su poder sacerdotal en ordenarle que diga su nombre, al final lo dice. Mientras que un espíritu perdido, por más que se le insista, seguirá manteniendo que fue un ser humano.
6º Si se le dice que bese la cruz, la puede besar sin odio.
7º El agua bendita o cualquier otra cosa sagrada no le produce aversión.
8º No manifiesta ni gritos, ni convulsiones. Si se le habla responde, pero nada más.
9º Los demonios suelen salir tras un terrible alarido o fuertes convulsiones. Los espíritus perdidos salen de forma silenciosa. Casi siempre por la boca con una larga expiración.
10º La mayor parte de las almas perdidas antes de salir afirman que ven una luz y que se dirigen a ella. Muchos, incluso, se despiden del exorcista y los presentes diciendo: adiós, gracias, voy hacia la luz.
SIN PEDIR PERDÓN
El Padre Fortea explica en su libro cómo estas almas, que ahora no encuentran la luz, fueron malos en vida y murieron sin perdir perdón, pero sin rechazar a Dios.
Algunas de estas almas, que ahora se encuentran perdidas hasta el día del Juicio Final, pudieron morir trágicamente en circunstancias violentas, como guerras, asesinatos o atentados terroristas. Almas que fueron arrancadas de esta vida antes de su hora límite, almas que murieron sin poder pedir perdón, pero sin estar cerradas totalmente a la gracia de Dios, es decir, sin haber agotado todas las gracias que Dios había dispuesto enviarles para su conversión, y que ahora —por la imprudencia negligente de un mal conductor o la malicia fanática de un comando terrorista, etc.— están destinadas a vagar por la Tierra buscando la luz.
DIOS DESCONOCIDO
Los exorcistas se encuentran con muchas de estas almas perdidas. Algunas de ellas fueron homicidas; otras, suicidas. Algunas de ellas no saben nada sobre Jesús o incluso de Dios. El exorcista, al decirles que pidan perdón a Dios, puede encontrarse con que ese espíritu le pregunta «¿Quién es Dios?».Eso se debe a que hay muchas almas de seres humanos que nacieron en lugares o épocas que no les permitieron tener ninguna idea más que las paganas.
CONCLUSIÓN
Hay testimonios no exorcísticos sino de místicos que afirman que estos espíritus que vagan por la Tierra son numerosos. Son muchas las personas de gran vida de oración que afirman haber sentido sus presencias en cementerios, lugares donde murieron y también en templos, especialmente cuando los templos se quedan vacíos.
¿Podríamos afirmar que estos espíritus perdidos están en realidad en un tipo especial de Purgatorio? Parece que afirmarlo sería lo más acorde con la doctrina de siempre enseñada por la Iglesia.
Extractado de Mariamensajera.blogcindario.com

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